En los alrededores de Gijon parece increíble que haya un paraje tan misterioso y con tanta historia como este. Recuerdo la primera vez que me animé a recorrer algunos de sus caminos a lomos de mi bicicleta. Hace ya quince años, era facil perderse en una maraña de caminos que daban vueltas en redondo, y otra serie de caminos que eran inpracticables y sólo se cruzaban a pie. Unas fincas cerradas, muy cargadas de helechos muy altos, no estaba muy cuidado. Ahora es otra cosa, hay señales para indicar los caminos y no perderse, es un paraje turistico.
En el segundo intento de conocer el monte, busqué el dólmen del Areo, pero no tuve éxito y volví a dar vueltas a lo tonto, otra vez sería. Otra ocasión sin casi buscarlo, lo vi a lo lejos del camino y sorprendido me quedé. No esperaba algo así, me pareció alucinante. Todos los restos de construcciones antiguas me chocan mucho, romanos, griegos, egipcios, pero esto tiene muchos más años. Si os gustan estas cosas, os lo aconsejo.

